La generación del 80' y del 37'
La generación del 37' y el 80' fueron muy distintas, pero ambas muy importantes al hablar de la construcción de la literatura argentina y el estado
LA GENERACIÓN DEL 80'
La generación del 80' estuvo conformada por un grupo de hacedores de hechos políticos, históricos y culturales entre el siglo XIX e inicios del XX de la Argentina. En su mayoría, eran políticos y literarios, poliglotas, diletantes, cosmopolitas pertenecientes a familias tradicionales de Buenos Aires. Ellos estuvieron en el gobierno, viajaron y frecuentaron salones y teatros. En personalidad, eran inteligentes e irónicos, la oligarquía de la época. La generación del 80' consideró la escritura como una extensión de su profesión y no como una labor en sí, eran escritores gentleman, no vivían de la escritura. Eran hombres, de formación intelectual, que se jactaban de haber compartido aulas del Colegio Nacional Buenos Aires (fundado por Mitre en 1863), de ser universitarios, ávidos de lecturas “extranjeras”, donde la literatura francesa e inglesa les resultaba por demás atractiva. También hacían gala de una poderosa oratoria en clubes y salones porteños. Allí en estos elegantes ambientes, formaban una elite de preferencias europeístas.
Se destacaron por su admiración hacia Europa, una idea continua de la generación del 37', y se ve en sus escritos como lo es siguiente: “Plantar y aclimatar en América la libertad inglesa, la cultura francesa, la laboriosidad del hombre de Europa y los Estados Unidos Traigamos pedazos vivos de ellas en las costumbres de sus habitantes y radiquémos las aquí” Esta posibilidad atrae e inquieta a la vez a los hombres de la generación del 80' ya que se sienten únicos herederos del destino del país.
Integran el grupo literario más importante Miguel Cané , Lucio V. Mansilla, Eduardo Wilde, Lucio V. López (1848-1894), Eugenio Cambaceres , Martín García Mérou , José S. Alvarez con el seudónimo de Fray Mocho y Paul Groussac.
LA GENERACIÓN DEL 37'
Importantes personajes de la generación del 37'
La Generación del ’37 es considerada como el primer movimiento intelectual rioplatense cuyo propósito fue teorizar sobre la realidad argentina y que enfatizó sobre la necesidad de construir una identidad nacional. Sus integrantes más reconocidos son: Esteban Echeverría (líder e inspirador del agrupamiento), Juan Bautista Alberdi, Domingo Faustino Sarmiento, Juan María Gutiérrez, Vicente Fidel López, José Mármol y Félix Frías. El movimiento inició con la creación del Salón Literario en 1837, de esta fecha proviene el nombre brindado a esta generación, y su ideología, ligada al romanticismo, alcanzó la hegemonía cultural hasta que fue desplazada por otras tendencias hacia 1880.
Esta generación era heredera del proyecto educativo rivadaviano, ya que la mayoría de sus integrantes habían estudiado en el establecimiento, estatal y laico, Colegio de Ciencias Morales de Buenos Aires (transformado durante el periodo ministerial de Rivadavia). Posteriormente, se nuclearon en el Salón Literario con asiento en la librería de Marcos Sastre. Allí se proponen como un espacio de pensamiento, un ámbito de lecturas, discusiones y sociabilidad donde se elaboran interpretaciones y proyectos, bajo la expectativa de ser recibidas por los detentores del poder político y económico de la región. Se trata de un grupo que dialoga principalmente con la tradición intelectual-literaria francesa y que tiene fuertes influencias del romanticismo europeo. Para ser más exactos, casi todas las referencias a otras literaturas están mediadas por las traducciones francesas. Por ejemplo, Echeverría lee a Byron en francés, también Sarmiento cita a Shakespeare en francés.
Cuando empezamos a tener una nación desde 1910 la literatura se empezó a trasmitir de manera oral pero no había escritores de novela, solo lectores de novela. Es por esto que Esteban Echeverría crea crea un salón literario. En este salón se fomentaba la escritura nacional y se leían textos de los miembros, es por esto que para entrar se debía hacer un juramento y pagar una cantidad grande de dinero. Su jefe era Echeverria, Gutierrez el secretario, sus miembros debían ser aceptados y eran unitarios. Por ser unitarios Rosas trataba de enviar infiltrados y por esta razón el salon no duró más de 6 meses.



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